
Es uno de los linajes mas importantes del Budismo Tibetano, cuya tradicion se remonta de manera ininterrumpida y directa al Buda Shakyamuni o Buda Historico.
Las enseñanzas de este linaje fueron transmitidas de manera oral y escrita por maestros plenamente iluminados, con el proposito de ayudar a los seres a traves del metodo, el conocimiento y la meditacion.
Este año se festejan 800 años del Linaje Drukpa

Esta meditación nos enseña a desarrollar interiormente la bondad amorosa, la compasión, el gozo y la ecuanimidad. Estas cuatro cualidades son necesarias para alcanzar el estado de buda. El amor evocado aquí es un amor infinito, sin límites. Es igual con la compasión, el gozo y la ecuanimidad, ya que el objetivo es ayudar a los innumerables seres que pueblan el samsara. Debido a los sufrimientos que soportan y al comprender que la causa del sufrimiento es la ignorancia, somos impulsados a desarrollar hacia ellos una compasión imparcial. Con el fin de extender esta compasión hasta el infinito, debemos pensar que el conjunto de los seres no encuentra los medios para liberarse de los condicionamientos, por lo que su existencia permanece oscurecida por un velo. Tenemos la oportunidad de ser conscientes de esos velos, lo que nos falta es purificarlos.
El primer verso de los cuatro pensamientos inconmensurables dice: "Puedan todos los seres sensibles, sin excepción, obtener la felicidad y la causa de la felicidad". Para obtener la felicidad y la paz, en lugar de buscar la fuente, todo el mundo intenta soluciones que no darán jamás completa satisfacción y resultarán ser causa de más tormentos. La fuente de la felicidad es el reconocimiento del fundamento del mahamudra. El deseo sincero de que todos los seres puedan comprenderlo profundamente, es el amor incomensurable.
El segundo verso corresponde a la compasión sin límite: "Puedan todos los seres sensibles, sin excepción, ser liberados del sufrimiento y de la causa del sufrimiento". La causa del sufrimiento es la ignorancia.
El tercer verso: "Puedan todos los seres sensibles, sin excepción, gozar para siempre de la felicidad última". Felicidad y sufrimiento, placer y dolor, tristeza y entusiasmo, todos estos altos y bajos, están dominados por la esperanza y el temor resultantes del deseo y la aversión.
Para liberarse y realizar ese gozo último, el cuarto verso nos invita a practicar la ecuanimidad: "Puedan todos los seres sintientes, sin excepción, permanecer en la ecuanimidad". Los textos rituales citan los cuatro pensamientos inconmensurables en este orden. Desde el punto de vista de la meditación, es preferible que la ecuanimidad se desarolle antes que el amor, la compasión y el gozo.
Fuente: La Meditación del Dragón por S.S. el XII Gyalwang Drukpa